viernes, 24 de octubre de 2014

UTMX - Ultramaraton 100km, Huasca de Ocampo.


 100km por la Sierra de Huasca de Ocampo

12:00 de la noche del Viernes/Sábado 11 de Octubre y seguía sin poder pegar pestaña. No estaba nervioso esta vez, no como Caballo Blanco, que era un puñado de pensamientos sin congruencia; esta vez no había nada en que pensar, solo no había sueño.

El día había sido mas largo de lo normal, puesto que habíamos salido a las 5:30 de la mañana tal como lo había anticipado el capitán Trincado. En el trayecto en el camión pude medio dormitar mas o menos bien, y la compañía y plática Trailrunera de Juan García (Pimpinolo para mí) había hecho el camino mas corto de lo que podía pedir.



Llegamos a Huasca apenas pasado medio día, dejamos cosas en las habitaciones y nos dirigimos al poblado a comer, si comer; y digo esto por que ya el camión parecía transporte de marranos de engorda, de verdad me fue increíble contabilizar la cantidad de calorías que injerimos entre todos, creo que alcanzaría para poner un cohete en orbita.



Pero como esta cantidad de carbohidratos no bastó, pues apenas recogimos paquete, saludé gustosamente al Cettito, yo ya quería volver a comer. Así que sin mas ni mas ya nos encontrábamos sentados listos para devorar unas excelentes quesadillas y sopes de flor de calabaza, huitlacoche, champiñones y sopa de hongos.

 
 
 
 

Ahora que lo pienso quizá era esta la razón por la que no podía dormir, mi estómago estaba trabajando a marchas forzadas, mientras el resto de personal, exceptuando a Darío (Arci para los compas) y un servidor, estaban en la junta de aclaraciones que organizaba Marcos Ferro, solo para poner mas nerviosos a los que ya de por sí habían llegado casi sin uñas a este denominado "Primer Pueblo Mágico de México"

El caso es que para esas horas y después de un día turístico en ese maravilloso lugar, mis piernas estaban algo cansadas y no quería pensar en nada mas que no fuera, si no dormir, por lo menos si descansar bien.



Seguían pasando los minutos y mis ojos se negaban a cerrarse cuando en eso llega todo el contingente exclamando que habían cambiado la ruta, algunos de ellos todavía mas nerviosos, a lo que me limite a decir: "De todos modos no la conocía"
Después de ese alboroto, el lugar comenzó a tomar su paz, el silencio empezó a ganar terreno y después de un masaje de piernas mas que excelente por parte de nuestra compañera de cuarto Alma; poco a poco los guerreros fueron cayendo uno por uno con los sueños en la cima del primer checkpoint.



En mi habitación Alma ya se había acomodado después de bajar lentamente los decibeles de sus gritos, solo bastó con que se acostara y en breve ya estaba en el país de los sueños. Meño quién permanecía a mi otro costado se había hecho bolita entre su cobija y no quería saber ya mas nada de nada, al Igual que Alejandro, que como muerto en ataúd se había acomodado como tabla y ni que decir de Darío, todo un personaje desde su forma de ver la vida, dar consejos, apoyarnos hasta acomodar su cama de manera militar y quedar como momia petrificada desconectado totalmente del lugar. Yo era el único que no podía concebir el sueño.

No se si fue a las 12:20 o un poco mas tarde que pude por fin, dormir; pero de poco sirvió ya que mis ojos se abrieron a las 2:50 de la mañana, 10 minutos antes de lo que había programado para mi primer desayuno. Tomo baño y al salir me digo a mi mismo que ya he tragado demasiado un día anterior y que es mejor seguir dormido, pero no tengo éxito, el resto de mis compañeros ya abrieron los ojos y empezando la platica, ya no es posible volver a la cama.



Dadas las circunstancias no queda otra que comenzar los preparativos, tomo 2 galletas del delicioso surtido que Alma hizo favor de regalarnos a sus compañeros de habitación y de paso me chingo otro paste de piña, queso y jamón.
Empiezo a cambiarme tan tranquilamente que hasta doy hueva, Darío ya esta mas que preparado Alma no deja de tomar fotos y Meño lo toma con todavía mas calma que yo; tanto que somos los últimos en dejar el hotel y dirigirnos hacia la plaza central, donde el arco de salida ya es testigo de la algarabía de los feligreses Ultramaratonistas que se han dado cita desde diferentes partes del país, y fuera de él también, para ser parte de la fiesta parroquial de carreras de montaña y cúspide además en organización y mercadotecnia sin omitir los 3 slots calificativos para Mont Blanc... Queeeeeeee tal!

Llegamos a la plaza y ya solo faltan 4 minutos para la arrancada, los últimos metros que trotamos nos sirven para llegar calientitos sin nervio alguno y todavía en el sitio me topo con Georgina, sí; la gran señora que me ayudo lo suficiente para quitar todos los nervios en Caballo Blanco, estaba buscándome para darme la bendición ancestral de la Montaña, lo cual sin duda me dejo aún mas en paz de como ya venía, con tan solo un cariñoso y fuerte abrazo... me despido de ella, ingreso al pabellón de la semefo y solo espero el pistoletazo de salida.



Arrancan como perros en cacería, al menos así lo hacen los primero 50, los subsecuentes 100 un trote rápido, otro tanto trote ligero y como 12 weyes incluido yo, caminamos al menos dos cuadras.

Camino quizá un poco mas, ya no hay cuadras, pero apenas veo el camino completamente despejado considero que es hora de trotar, un empedrado con ligera inclinación permite entrar en calor rápidamente y para cuando nos encontramos ya sobre brechas las piernas están a la temperatura ideal para no sentir dolor ni molestia alguna ni de bajada ni de subidas.

La densidad de corredores en los primeros 10 kilómetros no es mas que mi culpa, pero aún así lo disfruto, llegamos al primero tramo técnico de roca resbalosa y es divertido ver corredores de nalgas o de bruces entre las arrugas de estos entes inertes ancestrales, el primer río antes del 10 me da la impresión de que no solo serán 3 cruces como nos lo habían mencionado y después de 4 cruces donde en dos de ellos deje el calzado Saucony Excursión TR7 hundido y por el cual tuve que enlodarme un poco mas para sacarlo, decido apretar un poco mas los elásticos y castigar un poco el empeine, pero es que esto no puede seguir sucediendo.

Pasan los primero 10 con mucho nerviosismo de los asistentes, tanto que apenas pasan 10 metros sin marca y no falta el histérico que grita, "no nos vaya a pasar lo del Ajusco" lo cual no solo me da mucha risa, sino que indica que somos los mismos pinches locos que le damos la vuelta al país buscando eventos autodestructivos, en fin, continuamos sin mayor problema, por suelos lodosos, sueltos, rocas resbaladizas y visibilidad opacada por lámparas de millones de lúmenes de corredores que traen diezmiles de pesos encima.

Primer abasto y me detengo a comer. No tengo hambre, pero se que esto funciono en Caballo. Medio plátano, puñado de frutos secos, galleta de granola y camino mientras trato de pasarme todo esto que se aferra en el pescuezo a no bajar al estómago. Trago de agua y problema resuelto... Inicia la primer gran subida.

Camino, lo tomo con calma y se que aunque me siento bien, es apenas el primer décimo de carrera. Por lo que a partir de aquí mi estrategia es tomar un paso de caminata rápida, constante y de mucha paciencia, sin engancharme con nadie.

 
 


El amanecer me toma en este punto. De los mas hermosos que haya visto, y no es el mas espectacular, me queda claro; pero la sensación de estar corriendo este evento y mi felicidad hasta ese punto en que siento que todo va bien, hace que lo goce de una manera especial y es aún mas  intenso cuando volteo al lado opuesto y me topo con mi novia, una luna maravillosa que también esta ahí, cuidándome en el camino y se que es momento de comunicarme por primera vez con mi amada, hablo también con mis hijos y sigo con el espíritu en alto, contrastando un poco con el momento en que mis Niñas pasaron por mi mente: Gaby, Vicky y Alma, hasta es punto el terreno era completamente desconocido para nosotros, por los lugares donde entrenamos y solo me quedo pedirle a ese sol, que nos iba a acompañar durante todo el camino, que cuidara de todos nosotros.



Durante este trayecto se que mis amigos corredores ya me deben de llevar entre 30 y 20 minutos. Se que voy al último pero no me asfixio, además es en este punto en que Darío de Monterrey, y otros tantos conocidos Feisbukianos me hacen mas agradable el trayecto con platicas referentes al buen ambiente que se percibe en el grupo de Trail Runn de Jalisco. Lo cual es una mención para todos los que siempre aportan algo. Eso es para la comunidad completa.



Pasan los minutos y busco mi primer Gel "¡Su Pinche Madre!" no cerré la bolsa delantera y no traigo mas que aire y el estomago se me revuelve... Piensa inútil, piensa que puedes hacer, "Deberás comer bien en cada abastecimiento, muuuuy bien" Trato de tranquilizarme mientras respiro tan hondo como el paso de subida me lo permite y arribamos al primer checkpoint y la punta mas alta de todo el trayecto, la vista es inmejorable y la cantidad de corredores que se congrega en este punto es notoria y voluminosa, la subida hasta el punto de retorno es engalanada por Sergio Nuño, un buen amigo que conocimos en Caballo Blanco y que se da el Lujo de tomarnos algunas fotos y darnos ánimos, este sea quizá el punto mas emotivo de toda la ruta, no solo por que la vista no te alcanza para percibir tanta grandeza de la naturaleza, sino por el calor humano que se deja ver entre todos los corredores que transitan este camino entre ánimos y comentarios positivos.

 
 

Vuelvo a comer muy bien, relleno mochila de hidratación y empieza lo que, teóricamente, sería el primer descenso para recuperar tiempo, pero no podía estar mas equivocado. Era un sendero nuevo, o así lo parecía. Suelto, empinado y con raíces y rocas por doquier. Había que tener el sentido de la vista y los reflejos agudos para no cometer un error, pisar mal, y salir lesionado. El camino nos baja hasta un río completamente cristalino, frío capaz de resetear las piernas para iniciar la serie de subidas y bajadas que seguían a continuación y que habrían de llevarnos de las piernas hasta el km 30.

Cruzo el río y me inco en el mismo, salgo de el justo donde esta la desviación de los 42 y 100 y nos mandan a una roca gigantesca perforada por las inclemencias naturales de una eternidad, solo para ver esto:



Una subida corta, o mejor dicho una serie de trepadas cortas y explosivas continuas y despiadadas me hacen caer en tres preguntas:
 
¿Cuántas mas de estas pinches subidas del demonio faltan?
Especialmente si eran como la loseta de Piedra donde perdí los estribos por completo;




¿No es demasiada inclinación para un Ultramaratón?
¿Cómo cabrones les habrá ido a los punteros, si se pueden correr?

Mi poca pero precisa expertiz me hace creer que Meño y Arci fueron muy audaces en decretar que lo acabarían en 10 horas, creo que ni ellos pueden correr aquí y sin duda el evento les cobrara al menos una hora mas de la pronosticada.

 
 
 

Y para nosotros los mortales, son estas cuestas inclinadas las hace que la liga se siga estirando cada vez mas, aún así logro engancharme por fin con gente conocida, me topo a la banda de Guzmán y con ellos permanezco hasta el 30, donde justo 2 km antes en una bajada que por fin permitía meterle ritmo; el temido y previsto doblez de tobillo que tenía en el presupuesto me deja cojeando un largo rato hasta el abastecimiento.

Disculpe ¿Tiene Ibuprofeno? le digo con cara de "me estoy muriendo" al paramédico. El intenta detenerme, canalizarme y amputarme el pie; de inmediato quito mi cara de moribundo y le explico lo sucedido, "solo necesito un Ibuprofeno" y ya con sonrisa en la cara logro convencerlo que no es grave, y me lo da, lo ingiero y aprovecho en lo que hace efecto para hacer mi primer buen alimento del día. De los panes que daban con queso y jamón logro hacer que me den medio virote completo, le meto una cecina que traía conmigo y hasta un puño de tostitos le aviento al lonche. Miro con serenidad la laguna que silenciosa permanece a mi costado y después de descansar un momento me convenzo de seguir mi camino.



Esta tercer parte de la ruta bien habría valido la pena traer snorkel, googles o por lo menos aletas, aquel afamado Ultramaratón se habría de convertir en un Acuatlón. No se si cruzamos el río treinta y ocho o cuarenta y seis veces, si debo admitir que las piernas lo agradecían cada que las empapaba con el agua gélida, en especial el tobillo que cada vez dolía menos, pero los pies empezaron a quejarse y a sentir que eso ya no estaba tan chido.

Hasta el 40 llegue algo agotado, no física, sino mentalmente. Ver que mi reloj corría como aquella canción de los Exquisitos "Como gallina arenga" y que estaba totalmente fuera de itinerario, si me hizo perder por varios lapsos la fe en mí, venía ya incluso algo molesto y medio desquiciado: Estaba de malas! y eso no era algo bueno, por que si bien el coraje me había ayudado a salir aquella montaña rusa del cuestas infernales y bajadas tétricas, indiscutiblemente ese mismo coraje me derrumbaría mucho antes de que pudiera darme cuenta y enderezar el camino.

Kilómetro 4o y tantos, el abastecimiento donde todo cambió.



Llego trotando y creo haber visto a Brenda Bricio. "¡No!"
Me niego a creerlo.
"No es cierto"
Pero tristemente lo es.

Algo tenemos los humanos que cuando vemos a alguien en desgracia preguntamos "¿que tienes?", pensando que su respuesta va a ser positiva o que será contraria a lo que uno ya esta viendo. Es la peor de las tonterías que podemos hacer, puesto que siempre terminamos por herir mas a la persona. Brenda me cuenta todo y siento como de inmediato mi ánimo se viene abajo. Si, es cierto, hasta ese punto ya venia molesto, pero motivado aún, y sin duda esto me bajo las defensas completamente...

Tengo dos opciones:
Una es, me sumo a esta triste caída y le pongo fin al sufrimiento del duro trayecto o;

Subo a mi Amiga al tren de motivación y lo hago también por ella.

Tomo la segunda, tomo valor y le pido que me done sus geles, que no traigo mayor cosa que lonches de cecina con tostitos, además que deliciosas paletitas de Chia que Gaby nos proporciono en el paquete. Ella sin pensarlo dos veces saca su arsenal de químicos y me los da todos. Los guardo y estallo en un abrazo emotivo. Le dedico los siguientes kilómetros y nos despedimos con un rostro ambos desencajado.

Desde ese momento y hasta poco antes de la mitad del trayecto fui un mar de emociones, mi sentimiento de impotencia no me dejaba ver con claridad, tropezaba en todos lados mientras trataba de secar las lágrimas de mi rostro y recobrar la cordura. Sin embargo no podía controlarme, la respiración agitada por tratar de tomar ritmo y recordar una corredora del poder de Brenda, sin otra opción que abandonar me bajo la moral por completo; Sí, en el fondo sabía que sin eso no traería conmigo aditivos para supervivencia, pero hubiese preferido, si así fuera, morir en el intento y que ella terminara, pero creo que las cosas estaban escritas así. Esto fue algo de lo que me convencí difícilmente, pero olvide mi ira y todo cambió, en lo que respecta al terreno el Acuatlón continuó y el camino hasta el 50 fue muuuuuy largo.

Kilómetro 50 y el reinicio de todo.



Logro tomar un paso decente hasta la mitad del trayecto, ver a Pedro Fletes en el punto, y encontrarme con Alf, Ruth, Luis Jorge y Paco Martínez me termino de levantar la moral, apenas si compartimos unos minutos y se arrancan de nuevo. Yo creo que es momento de cambiar de playera, calcetines, volver a comer bien y tratar de engancharme con ellos.

Marcos también arriba contemporáneamente pero hace una parada mas ágil, y sale disparado también. Acomodo mi triquero y salgo sobre el grupo que me debe jalar hasta el 60. Tomo un paso mas decente: 6:30 x kilómetro y sirve para alcanzar a ver como Marcos y Paco ya iban en otro dirección, les alcanzo a chiflar y les indico por donde es el camino. Tomo la desviación y nos topamos con el tramo mas dócil del trayecto. Un pastizal al lado de un sembradío que nos dejo correr sin mayor complicación, una decena de kilómetros que fue muy cordial después de la gran perriza que les habíamos parado ya a las piernas, logro alcanzar al contingente Alfiano y la platica con él me ayuda a hacer todavía mas cómoda la corrida por brechas sin mayos complicación hasta el km 60 y lo que sería el inicio del segundo infierno Huasquiano.

La piedra del Aire y la debacle para muchos.



En el abasto del 60 logro alcanzar al grupo de Monterrey y según me dicen Adán y compañía hace 20 minutos que zarpó rumbo a la Barranca.

Sabiente de esto me trago la sopa de fideos en chinga, me preparo otro emparedado extraño con jamon, granola, queso, papas fritas y crankis en su interior. Como 450 calorías según la poca coherencia que tenía a esas alturas y salimos los 4 rumbo a la Barranca.



En este punto nos topamos con Martín Frostman, fotógrafo y amigo del equipo, quién no vacila en decir: "Aquí vienen los famosos Primates" (será que estoy tan voluminoso ya que pensó que éramos dos???? en fin) Le saludo cordialmente y le agradezco el comentario, esto ayuda con subirle dos rayitas al ánimo y nos enfilamos hacia la barranca de la perdición.

Bajo sin contratiempos, con un paso muy módico, sin mayor trascendencia. En ese punto la cabeza jugaba ya conmigo, me sorprendía a mi mismo enredando cosas de la vida y riéndome de puras pendejadas. Toco fondo y nos dan la seña mas extraña: A partir de aquí son 7 de pura subida. Mas equivocado no pudo estar.

No subíamos 10 metros cuando ya nos bajaban 5, no sentía que de verdad fuéramos de subida, mas bien íbamos rodeando el cañón, por un sendero muy nuevo y debo decir que hasta un tanto feo. Será quizá que mis sentidos no estaban ya bien para ese tiempo. Llevaba ya mas de 11 horas activo y mis pisadas eran aletargadas. Me sentía tan débil que caí sobre un pequeño árbol cuando venia de bajada y no alcancé a virar con tiempo; rompí una rama y la use para apoyarme de ahí en delante, sin embargo mis pasos seguían siendo estúpidos, tanto que caí un par de veces, una sobre un nopal y hasta cometí el error de agarrarme de un cactus pensando que era un árbol común.


Después de 5km y ver a un tipo que le estaba tomando fotos a una rama, argumentando que "Parecía un Dinosaurio" comprendí que a todos nos estaba cargando la chingada y que los que nos manteníamos en movimiento estábamos ya en este modo Zombí, por todos los ultramaratonistas conocido, y que había que salir de ahí con luz, puesto que la motivación del abasto del 60 era: "De aquí hasta el 70 no hay extracción". Ahahahahaha, gracias por decirlo compadre. Ahora se que si me vuelvo a torcer tendré que hacer uso de la cal.



Llego al 70 y me topo con Mauricio Segura. El buen Mau.
Tomando una refrescante cerveza en una pequeña tiendita donde estaba mi maleta con ropa seca esperando después de pasar, una vez mas, por un río.

Pido mi bolsa y pido una cerveza, y también pido una Pepsi, y pido otra Pepsi y mi sopita calientita de codito. Me voy a la vuelta de la tienda me encuero por completo (asi sin mayor bronca, ya mas degradado no puede estar mi cuerpo) y me cambio de todo de nuevo.

Me siento con Mau a platicar, me cambio con calma, sigo comiendo, me acabo la Pepsi, veo el reloj, entro en pánico, digo muy en mi interior "Chingueasumadre" entrego mi mochila y salgo despavorido.

Al iniciar la subida empiezo a buscar señal. Ya estoy muy fuera de mi tiempo establecido. Mi gente en casa va a estar preocupada. Debo avisarles que si acaso puedo terminar esta batalla será ya sobre el tiempo, y eso si la locura no me gana nuevamente y me aviento al precipicio desde el pinche barranco.

Por fin encuentro señal ante la pared aquella inmensa de piedra y arbustos que nos contempla en tono burlesco, esperando que comencemos a llorar cual infantes dejados en el parque mas alejado de casa. Me contestan y solo puedo decir, sin entender mayor cosa dado que mis oídos y mi cabeza estaban aturdidos, lo siguiente:

"Amor, voy bien pinche fuera de itinerario, esto es una masacre, no hay modo de salir bien librado de esto, insisto en lo de -masacre-; n
os han puesto una retroputiza,  si no es con la ayuda divina del dios Primate puedo incluso morir aquí, olvida todo lo que dije, no llegare a la hora prevista, de hecho si llego será sobre el tiempo y sin una pierna y eso si es que llego, si no, no mandes a nadie a buscarme, no habrá nada que recoger; traigo la cal conmigo"

O algo así, la verdad no recuerdo ni que chingados dije, lo que si recuerdo es haber sentido mucho alivio después de esta llamada y volví a acrecentar el paso sin arriesgar. Un gel y los gritos del respetable que esperaba en el abastecimiento en lo mas alto del cañón, eran suficientes para mantenerse positivo en esta subida. Los últimos rayos del sol y lo aletargado del cuerpo en esas instancias, apenas dejaban ver bien el camino. Sin embargo debo decir que fue el tramo que menos trabajo me costó.



La salida de la Barranca y el inicio de la Noche.

Salimos de la Barranca casi a la par Paco y yo. Abastecimos y los últimos claros de luz nos decían adiós. Todo un día había transcurrido y la oscuridad nos volvía a abrazar, mis ojos comenzaban a cerrarse mientras intentaba caminar, y de repente me sorprendía a mi mismo no trotando sino corriendo, luego caminando de nuevo sin saber en que momento hacía esos cambios de ritmo; no era muy consiente de mis acciones, pero por alguna razón me mantenía en la ruta, sería por que estaba muy bien marcada o sería que alguien mas me iba diciendo por donde avanzar. Fuera una u otra cosa nos topamos con el km 85 y con la última Barranca, la mas feroz de todas sin considerar ya los metros recorridos.

Llego al abasto y no recuerdo que hice, se que me regrese por que quise tomar agua y ya no traía, pero no recuerdo si del camel o del ánfora, en todo caso me regresé. Tampoco recuerdo si comí algo, solo se que la bajada era empinadísima y resbalosa. El frontal no dejaba ver exactamente donde pisar, y recuerdo muy bien que acabado el empedrado había fosas para los caídos. O al menos eso parecían. Yo estuve a punto de echarme en una y encalarme solo, pero Paco apareció de la nada sin decir "Agua Va" y pues: ¡¡chingale!! que me le pego aprovechando ese momento de lucidez que te da estar tan cerca de la muerte cuando de repente: No Mamar!

Una corriente de agua violenta y Chicho sujeto de una soga para ayudarte a cruzar otra vez el río, pero esta vez en su parte mas fuerte y caudalosa. Había que esperar a que pasaran todos los que iban adelante. Se perdía mucho tiempo y no dejaba de ver el reloj. De verdad teníamos el tiempo muy encima sin considerar el 1/4 de Chupinaya que teníamos por delante.

Paco cruza, resbala y queda apenas sujeto con las ultimas fuerzas consientes de su cuerpo. Me quedo expectante viendo como se levanta, lo logra y tontamente me arrojo atrás de él. La desesperación esta jugando ya en contra. No es motivante, mas bien es desgastante. Cruzamos el río y me dice "Dale, subes mejor" sin decir nada tomo la delantera, quebro otra rama y la utilizo para subir mejor.

Alzcanzo a un corredor foráneo, o no le entendía nada, o quizá era paisano pero su lengua no coordinaba ya. Apenas siente mi presencia y acelera el paso. Alcanzamos a otros dos y luego dos mas. Hacemos un grupo compacto, un ferrocarril (igual de lento) pero compacto al fin. La punta descifra bien la señalética, no perdemos ni un minuto buscando marcas, 30 minutos de subida y salimos de aquel tenebroso lugar que solo era iluminado por lámparas cansadas y por los truenos de tormentas lejanas que solo servían para asustarnos mas y seguir trepando sin perder un solo minuto.

Apenas salimos nos abrazamos todos los desconocidos cual familia en Navidad. Gritos de alegría, saludos enérgicos, lágrimas de algunos y celebraciones anticipadas; incluso alguien por ahí dice "ya la hicimos" y yo les digo: Tenemos 1:50 horas para recorrer 15 km, realmente no hemos logrado nada. El estatus feisbukiano pasa de inmediato de: "Ya la hicimos" a: "Vale Madres"

El último tirón.

Empezamos a trotar todos, tan ágiles como juguetes playmobil. Aunque después de algunos 300 metros pasamos a ser GI Joe después de meses de uso. Mas bien parecíamos títeres movidos con una sola finalidad: No quedarnos al lado del camino.
De que habría servido tanto esfuerzo si nos quedábamos a míseros 10 kilómetros de la meta. Pero no solo de la meta sino del cronómetro que yacía colgado del arco de meta y que desde el km70 ya era nuestro peor enemigo.


Justo esa y muchas ideas pasaban por mi mente mientras comía en el último abastecimiento. Como justificaría tantas ausencias de casa si no terminaba con la cabeza en alto este reto. Como llegar con la familia y decirles: No pude. No había cupo para eso, simplemente no me lo podía permitir, mi mente jugaba mucho conmigo o mas bien la utilizaba para distraerla del dolor de rodillas que ya para esas horas era mucho, de repente el ruido estruendoso de una cascada de los Prismas Basálticos y el trotar sobre un puente que se tambalea todo me devuelve a mi realidad, al presente; mantengo mi paso y de pronto algunos metros mas adelante: "Chaleco Trincado a la vista" ¿Adán? Si en efecto, Adán.

En ese punto tengo dos opciones:
1- Me paro a ver que chingados, me dice: "Estoy hasta el huevo" y me manda a la verdura
2- Lo ignoro y le grito algo que lo devuelva a la competencia.


"Como el Ave Fénix mi Adán, Vaaaaamonooos que a ese paso no vamos a llegar"

-Funcionó-

Pienso cuando escucho que empiezan a trotar él y Chava Pilates. Esto me devuelve fuerzas, me vuelvo a sentir bien por lo menos de la mente y el espíritu. El cuerpo ya esta a merced de la inercia que como campo magnético generaba el arco de meta y había logrado recuperar un poco de conciencia.

Pasamos una zona pantanosa, de pastizales y mucha agua, las marcas eran lejanas y no se veía un trazo claro, el lodo hasta las rodillas en ciertos tramos era desesperante, pero el ímpetu de saberse cerca con menos de una hora en el crono eran la mejor fuerza para no escatimar ya en nada. Doy los últimos sorbos a mi camel y mi ánfora que ya no fue rellenada en el último abasto para ir mas ligeros se burlan de mi. Nada va a detenerme ahora.

Salimos a la carretera y detenemos una camioneta yo y otros 4 corredores que logramos conjuntarnos en la zona pantanosa cuando ya no había camino claro abierto.

"Sigan por esta carretera, 3.5 kilómetros adelante los van a desviar y de ahí ya están a 2 de la meta. 53 minutos me dice mi reloj que faltan, es tiempo necesario para no cometer errores previendo que las subidas me van a costar el triple y hay por lo menos dos de consideración. 3 corredores hicimos equipo. Ninguno se detuvo, ninguno escatimo, la gente del pueblo que aplaudía a los pocos corredores que seguían en la batalla nos mantenían con la esperanza, me detengo en uno de estos grupos y me dan un sorbo de agua, lo suficiente para no ahogarme con mi propia lengua que angustiada buscaba liquido, que insistentemente buscaba quitar su aspereza con un poco de agua, mientras alcanzaba de nuevo a mis ruedas para aguatar las subidas con muslos completamente quemados y pantorrillas deshechas, principios de calambres y un rostro desencajado.

Llegamos a la desviación y no topamos con alguien que nos indica el camino a seguir. Alcanzo a escuchar como el punta nos dice: Le vamos a cortar, estamos como a un Kilómetro y medio. En ese momento y con media hora todavía en el reloj me digo que ni aún gateando puedo no llegar. Mi cara recobra el semblante, en ese punto los agradecimientos empiezan a surgir. Hablo con medio mundo, mis ojos sudan las últimas gotas de liquido en mi cuerpo el transitar dentro del pueblo es puro gozo, pasamos por el lugar donde se recogían los paquetes y el pasillo de ingreso al centro de Huasca esta copado por gente que aplaude y te extiende la mano. Los saludo a  todos y no dejo de decir "¡GRACIAS!" cruzo el pasillo doy vuelta y ahí esta el crono.



De ahí a la meta no se que hago. Se que hay gente ahí, escucho el ruido pero no distingo con claridad que dicen, mis ojos se pierden en los números de led rojos que retroceden lenta e inevitablemente. Pienso en hacer muchas cosas pero no puedo hacer ninguna, cruzo la el arco del Triunfo pintado de color blanco con la leyenda UTMX en el, me colocan una medalla preciosa de Obsidiana y mis 3 niñas me empapan en cerveza, abrazo a cada una, no se que sucede, mi mente sigue corriendo detrás de mi, o delante de mi, no lo se, Gina aparece, me abrazo de ella y reviento en llanto.




Sus palabras que guardare solo para mi me hacen saber que hice algo importante en mi vida, recuerdo de inmediato a mis pequeños, en especial a mi Kilian, que fue el que tenia dedicados los últimos 10 kilómetros. Sigo aturdido, se que lo hice, aunque no se con exactitud que fue lo que hice, mi mente sigue malviajando en los kilómetros pasados. Mi mente sigue corriendo en Huasca.



Es claro que algo se quedará aquí para siempre. Es claro que hoy una gran parte de mi se quedará aquí por la eternidad, es un hecho que tengo que regresar, es comprobable que logré algo que solo pocos es irrefutable que no deje nada en el campo de batalla ya tengo 100 km en mi bolsa y 3 puntos mas para el sueño llamado Mont Blanc.



Al final todos aquellos con los que compartí unos kilómetros fueron apareciendo y eso alivió todavía mas mi espíritu: Adán, Paco, Chava, Alf, Ruth, Luis Jorge, Darío, Marcos y todos los que estuvieron compartiendo algo en el camino: ¡¡¡ Felicidades !!!



No se que tan buena o mala pueda ser esta redacción, puesto que fue escrita todavía con situaciones sin resolver y aún con mucho sentimiento sobre la carrera. Aun así, a usted amigo lector, le agradezco tomarse el tiempo de leerla hasta el final.


Con nuestra campeona: Mirna.
Excelente y muy querida amiga.


Sinceramente:
-PANZER-

 




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Aunque Ud. No Lo Crea lo lei todo....y solo puedo decirte tqm

Marcos González dijo...

En pocas palabras, shingon, shingon, al leer recuerdo momentos de esta increible experiencia, es mas yo iba atras de ti cuando se te atoro el tenis en el lodo y al dar el paso se quedo y tuviste que regresar, gracias por la gran gran historia, y alla estaremos si las piernas nos lo permiten el proximo año, a entrenar duro mi estimado Panzer