miércoles, 12 de junio de 2013

"Micah True" Caballo Blanco

Justo acabo de terminar de leer el libro "Nacidos para correr" en él se narran entre muchas aventuras, datos interesantes, y estudios científicos la vida de un corredor llamado Micah True.
Pues bien, el libro me ha dejado mucho mas adentrado de todo esto, que me fue imposible no utilizar algunas horas de oficina para averiguar un poco mas sobre este personaje.

Para mi sorpresa me encuentro con que el mes de Marzo el 2012, justo unos días después de la carrera que el mismo inventó y que se corre cada año.

Los dejo con la nota completa tomada de "Historias del Deporte"



Micah True (Caballo Blanco): ¡Libre para correr!


Correr en libertad fue su vida, y corriendo encontró la muerte el pasado mes de marzo en las montañas del desierto de Sonora, en la frontera entre Arizona y Nuevo México. Micah True, conocido como Caballo Blanco, era un espíritu libre y una leyenda del ultrafondo. El libro Nacido para correr, de Christopher McDougall, narró su relación con los indios rarámuris (o tarahumaras, como se hacen llamar) y de paso catapultó a la fama a este “indio gringo” que hizo de la carrera un modo de vida.
 
 
 


"No soy más que un indio gringo, amigo, corriendo humildemente con los rarámuris" (Micah True)

El pasado 27 de marzo, Micah True salió a correr por el Desierto de Sonora, también llamado Desierto de Gila a causa del río del mismo nombre que le atraviesa, una zona de cañones y mesetas a caballo entre los estados de Arizona y Nuevo México. Vestía, como de costumbre, camiseta, pantalón corto y sandalias, y no le faltaba la botella de agua sin la que nunca salía. Avisó que iba a correr unos 20 kilómetros, una minucia para él, acostumbrado a rodajes interminables, pero pasaron las horas y no regresó al refugio en el que se alojaba.
 
Se inició entonces su búsqueda en la que se llegó a batir una superficie de 1.000 km2 del gran desierto, tarea en la que no se escatimaron esfuerzos: medio centenar de personas, perros, vehículos todoterreno y hasta aviones. Incluso participaron en la búsqueda algunos de los mejores corredores de ultrafondo del mundo como Scott Jurek o Kyle Skaggs, y el escritor Chris McDougall, autor de Nacidos para correr, libro que recoge sus peripecias vitales y su relación con los indios tarahumaras, y que le dio fama mundial. Su cuerpo fue encontrado cuatro días después, ya sin vida, con las piernas dentro de un arroyo y su inseparable botella al lado, “sin signos de haber sufrido ningún traumatismo”, según manifestaría el sheriff local. Las causas de la muerte no han trascendido, pero todo apuntaba a un colapso cardiaco. Sólo, en libertad y corriendo. Un hombre de principios, un espíritu libre, Caballo Blanco murió tal y como eligió vivir.
 
Michael Randall Hickman -que este era su verdadero nombre- había nacido en 1954 en Boulder (Colorado). Hijo de un sargento de Artillería del Cuerpo de Marines, vivió durante su infancia en diversas bases del ejército norteamericano. En su época universitaria (estudió “Historia americana y religiones orientales”) empezó a practicar boxeo para ganar algo de dinero con el que pagarse los estudios. No le fue mal en este deporte y acabó boxeando de manera profesional con cierto éxito, entre 1974 y 1982, con el nombre de Mike “True” Hickman.
El apodo de True se lo puso en homenaje a su viejo perro… y ya quedaría con él para siempre. Y el posterior Micah estaría inspirado en el espíritu “valiente e intrépido” del profeta del Antiguo Testamento del mismo nombre.
 
 
 
 


Nacido para correr

Pero su verdadera pasión era correr. Una pasión que le había inculcado un curioso ermitaño de Maui, una de las islas de Hawaii, donde residió algún tiempo. Correr largo y correr sólo, por la montaña, por cualquier sendero o camino por el que se pudiera sentir libre. Durante 20 años, Micah True siguió el mismo ritual: cada verano trabajaba duro haciendo mudanzas en su Boulder natal para ganar el dinero suficiente con el que vivir el resto del año allí donde podía hacer lo que más le gustaba: en las remotas montañas de México, corriendo y disfrutando de la libertad, haciendo entrenamientos interminables que sumaban con frecuencia más de 280 kilómetros semanales. “Decidí que iba a encontrar el mejor lugar del mundo para correr, y así fue –reconocería a Chris McDougall en una de sus conversaciones-. La primera vez que lo vi me quedé boquiabierto. Me excité tanto que no podía esperar a salir a correr. Estaba tan sobrecogido que no sabía por dónde empezar. Pero este es un terreno salvaje. Así que tuve que esperar un poco”.
 
Así, conoció a los indios tarahumaras (considerados los corredores más resistentes del mundo), por los que pronto sintió verdadera fascinación, y entre los que vivió adaptándose a sus costumbres. Los tarahumara son un pueblo muy tranquilo y humilde, pobladores de las salvajes e impenetrables Barrancas del Cobre, en el estado de Chihuahua (México), y poseedores de una resistencia descomunal que les permite correr cientos de kilómetros seguidos. Están genéticamente adaptados a las carreras de fondo, y para ellos es su estilo de vida. De ellos, True aprendió todo lo que necesitaba saber para terminar de forjar su talento para las largas distancias: su técnica de carrera, sus alimentos y bebidas llenos de energía… y su curioso calzado, ya que corren calzando tan sólo huaraches, unas finas sandalias de cuero que ellos mismos se fabrican de manera artesanal. Con ellas, superó las molestias que arrastraba desde hacía años en los tendones del tobillo, y nunca más se lesionaría. 
 
Después de unos años en las barrancas conviviendo con los tarahumaras, Caballo Blanco se había hecho más fuerte, estaba más sano, y corría más rápido que nunca en su vida: “Todo mi enfoque hacia el hecho de correr ha cambiado desde que estoy aquí”, reconocería a McDougall. Pero, sobre todo, aprendió numerosas lecciones de vida para manejarse en un territorio tan hostil, tierra de sequías y cañones casi inaccesibles. En él, Micah True encontró su tierra prometida, y una hermosa forma de vivir que adquiría todo su sentido a través de la carrera de larga distancia, actividad con la que exploraba los límites de su resistencia: “Siempre estoy perdiéndome y teniendo que escalar, con una botella de agua entre los dientes y águilas volando por encima de mi cabeza. Es algo hermoso”.
 
 
 


Cooper Canyon Ultra Maratón

Micah True es el personaje central del libro Born to Run (Nacidos para correr) de Christopher McDougall, escritor norteamericano que también se sintió fascinado por lo que eran capaces de hacer los tarahumaras. Colaborador de The New York Times, viajó hasta México para conocer a este pueblo y a su mejor embajador, el norteamericano que se hacía llamar Caballo Blanco. De lo que allí vio y vivió, y de sus charlas con True, salió todo un bombazo editorial que ha vendido más de un millón de ejemplares en todo el mundo, y que disparó la fama y notoriedad de Caballo Blanco, quien se convertiría en un icono entre los corredores de larga distancia por su activismo y capacidad de superación. Amaba correr, y transmitía esa pasión a todos.
 
Fue el fundador y alma de una de las carreras de ultrafondo más famosas que jamás hayan existido: la Cooper Canyon Ultra Maratón (el ultramaratón de las Barrancas de Cobre), prueba anual que tiene su comienzo y final en la Plaza del pueblo de Urique, en Chihuahua, y en la que participan sobre todo indios rarámuris. La carrera consta de 50 millas (unos 80 kilómetros) a través de desfiladeros y caminos pedregosos. Para Caballo Blanco, aquella prueba era mucho más que una simple competición deportiva: “Mientras algunos están en guerra en muchas partes del norte de México y del mundo, nosotros nos reunimos en lo más profundo del cañón para compartir con los nativos, comer, reír, bailar, correr y traer la paz”.
 
Y mucho más que la paz, puesto que con esta carrera pretendía llevar algo de prosperidad al pueblo tarahumara. Por eso, además de dinero para los primeros clasificados, en la Cooper Canyon Ultra Maratón se reparten toneladas de alimento y semillas de maíz entre los nativos que completan el recorrido. La primera edición de esta prueba se celebró en 2003, y la última tuvo lugar el pasado 23 de marzo, tan sólo cuatro días antes de que a Caballo Blanco le alcanzara la muerte en el desierto de Sonora. Sólo, en libertad y corriendo. Tal y como siempre fue feliz. En una ocasión dejó escrito: “Si se me va a recordar por algo, me gustaría que fuera por mi autenticidad. No más. ¡Libre para correr!” Así sea.
 
 
 
 
Video relacionado: https://vimeo.com/39719265
 
 
 

miércoles, 5 de junio de 2013

Solo 6 semanas para la "Gran Batalla"






Quedan solo 6 semanas para la "Gran Batalla" el reto mas grande hasta el día de hoy previo al sueño que se ha estado gestando en el seno Primate.
Por ello y gracias al apoyo de amistades cercanas es que pude conformar un plan de entrenamiento acorde al reto en puerta.

Así este fin de semana pasado le metí la segunda rodada larga con transición.
Partiendo del estadio Jalisco hasta el centro de Jamay y de regreso a un pequeño restaurante muy agradable situado en la ribera de Chapala.

Asi fueron 108.9 kilómetros de carretera, con columpios constantes, para después hacer transición en el restaurante Luminarias y culminar con otros 8 kilómetros de carrera.

Uno de 3 entrenes de este tipo, para dejar la marca superior a la del evento y poder cumplir con un tiempo por debajo del promedio, esa es la meta.

He aquí algunos datos.



 
Tiempo: 3:25:00
Distancia: 108
Velocidad Promedio: 32.00 km/hr
Máxima Velocidad: 65 km/hr
Frecuencia Cardiaca: 147 ppm
Frecuencia Pico: 167 ppm
Calorias quemadas: 2,930
Altimetría Mínima: 1505 msnm
Altimetría Máxima: 1621 msnm
Desnivel Acumulado: 717 metros.
 
Un buen entrenamiento que pretendo repetir en 15 días pero esta vez con 12 km de carrera pedestre.
"Sin Llorar"

Hasta entonces.

Próxima estación, "Agua Brava" trail running.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Triathlon XTERRA Las Lomas 2013

Una carrera que se convertirá en obligatoria de aquí a que mi cuerpo decida abandonarme, a 3 años de la primera incursión en Triatlón fue precisamente este campo de batalla el que nos vio nacer como Triatletas.

Hoy a 24 minutos del primer cronometraje y a 9 del año pasado, los 1:45 minutos que realicé me dejan contento mas no satisfecho, ya veremos el 2014 cuantos minutos más se le pueden bajar al crono.

He aquí la galería fotográfica.










 
 





















 

viernes, 3 de mayo de 2013

Triatlon GMC Puerto Vallarta 2013




De verdad no se como comenzar a redactar algo que para mí fue muy diferente a los otros 6 triatlones que había realizado, Las Lomas, el Tapalpa Global Tour, Zirahuen Extremo, 100 años del Grullo, el de la unidad Tucson hasta hoy habían sido los eventos de la especialidad con los que llegaba encima para la primer fecha de un Primate en el serial nacional de Triatlones, esta a realizarse en el paradisiaco Puerto Vallarta.




Para ello creo que habrá que desglosar el evento en las 3 partes que lo conforman.

1. Natación:
Considero la natación como mi punto mas fuerte, lamentablemente el más corto de cualquier evento de Triatlón, aún así, me ha dado para salir bien librado con mis tiempos en los anteriores eventos, arañando incluso el 5to lugar en Zirahuen, quedando a menos de un minuto del 5to lugar.



La natación se realizó en el desembarcadero de los grandes cruceros, justo en la Marina del Puerto.
Era mi primer evento a nadar en el océano y a pesar de no tener el oleaje del mismo me encontraba muy ansioso por estar ya dentro del agua; sin embargo mi sorpresa fue que al reunirnos en el punto de partida me di cuenta que había que realizar un salto de casi 3 metros al agua, cuando en ningún otro evento había tenido siquiera que entrar de clavado, mucho menos de un gran salto.
En fin, el tener al Kadex enfrente de mí, digamos que me hizo sentir al menos acompañado, pero al saltar al agua me sentí el hombre mas solo del mundo, sin omitir que el salto desprendió los googles de mi rostro y nunca mas durante el kilómetro y medio de la sección pude reacomodarlos.



Por si fuera poco la cantidad de agua dentro de mis gafas, la situación se puso peor cuando no pude agarrarme de ningún lado, es decir quede flotando durante casi un minuto hasta que nos dieran la señal de salida. Como era de esperarse la rama era la mas tupida en cuanto a competidores la mayoría de gran nivel, mis piernas dentro del agua temblaban y mis brazos estaban tiesos, ansioso, muy ansioso a la vez que nervioso escuche la corneta de salida.
Brazadas, codazos, patadas por todos lados, eso no era una arrancada, eso era una cacería de atunes, una red repleta de pescados queriendo escapar, no estaba habituado a esto, no sabia como escapar, como iniciar, como empezar a nadar... así que solo nade un poco de perrito y espere un poco que se despejara la situación, sabía que estaba dejando ir segundos valiosos, pero fue la única forma de salir del pánico, y calmar un asustado corazón.



Ya mas despejado el asunto inicie con mis brazadas, largas, lentas, dobla codo, jala con el brazo completo, exhala, inhala, vuelve a brasear. Pero había un gran pero, cada que respiraba a mi lado derecho, una gota extra de agua salada ingresaba a mi ojo ya irritado para ese entonces, opté por dejar de respirar de ese lado y deje solo mi lado izquierdo para respirar, pero es cansado hacer 1,500 metros así, por lo que comencé a nadar de dorso para despegar los googles, recolocarlos y seguir nadando, todo esto sin mucho éxito, pues cada que regresaba mi rostro al lado derecho apenas por encima del agua, otra gota salada entraba de nuevo al ojo, desesperante y muy estresante, hasta hoy, no había sentido ese grado de ansiedad dentro del agua sumando el hecho que cada que alcanzaba de nuevo al grupo los que nadan sin brújula se atravesaban sin cesar rompiendo el poco paso que costosamente había tomado... muy angustiante, fue el nado mas angustiante de mi vida.

Literalmente como pude salí del agua, molesto y con un sufrimiento como pocas veces, no disfrute nada, nada, esta primera etapa, pero había que darle vuelta a la página, pues seguía una de las etapas que mas trabajo me cuestan, que es el ciclismo.


2. Ciclismo:
Hago una buena transición considerando que estaba bastante retirado la zona de salida del agua de donde se encontraban las bicicletas. Con toda calma coloque mi casco, lentes, calas y salí a dar lo mejor.



Al montar la Bici mis piernas estaban ya listas, una transición tan retirada ayudo a que estas se llenaran de sangre y estuvieran preparadas para exigirles de más. Para ese entonces sabía que traía 5 minutos de retraso contra mi pronostico de tiempo en la sección de natación, 5 minutos que debería recuperar a como diera lugar encima de la "Panzerneitor" mi cannondale modelo 2004 que apenas hace un mes había adquirido y sobre la que me había dado a la tarea de sumar y sumar kilómetros y adaptarme lo antes posible a ella. Hace un mes por fin logré juntar algunos pesos con ayuda incluso de mi jefe de trabajo, un mes en el que pedalear hasta dos veces diarias era mi tarea; ir al Omnilife, en el rodillo de banda, en la vía de Macrobus, en la carretera, donde fuera pero había que establecer las reglas con esta nueva dama, así que para cuando monté en la línea indicada del evento, mis piernas se fusionaron con los clips y comencé a pedalear como nunca.





De inmediato tomé ritmo, 32 km/hr era mi paso hasta que un grupo de 5 ciclistas entre Rockets y Unedel me paso por la izquierda, mis ansias de pegarme me ganaron, en un mes de pedaleo habían sido entrenes solitarios pero al ver pasar ese grupo supe que era el momento de practicar el drafting, ese acarreo (por llamarlo de alguna forma) que el ciclista de adelante hace al romper el viento tratando de sostener el paso de su antecesor para luego relajarse un rato en la parte trasera de la fila de ciclistas que sin conocerse forman parte de "algo"; así sin pensarlo dos veces simplemente me "pegué"




Al principio mantener la línea me costaba algo de trabajo, pero al cabo de los primeros 5 km después del retorno le tome el ritmo al juego. En ese momento me sentí mucho mejor, la mala experiencia de la natación había quedado atrás, ahora estaba trabajando en conjunto con ciclistas de otra talla y me estaban ayudando a recuperar tiempo, asimismo cuando era mi turno no defraudaba, y mantenía el mismo paso a pesar del viento endiablado que soplaba de la costa hasta que Max y Ricky de los Rockets indicaba cuando era momento de hacer el relevo.



40 kilómetros de excelente paso, de motivación extra al pasar por el camellón que ya para ese entonces estaba repleto de familiares, entrenadores y amigos que gritaban con entusiasmo a sus coequiperos, papás, mamás, hijos o algún conocido; esta parte si que fue emotiva, fue una de las mejores experiencias dentro de una carrera en la que haya participado hasta el día de hoy; diferente diría yo.


Pasaron los poco más de 40 kilómetros en 1:10 minutos, hasta ese día mi mejor tiempo era de 1:16 lo que me deja claro que trabajar en equipo es otra historia, y venía la última parte del evento, la carrera pedestre, donde empieza el dolor.





3. Carrera:

Desacelere mucho después del último retorno para ingresar a la transición, un par de piernas agotadas temblaban por el intenso calor y el esfuerzo al que habían sido sometidas, realice con calma mi segunda transición y partí rumbo al circuito de carrera.
La primera vuelta me pareció como de 20 kilómetros, las piernas no lograban abrir zancada y la cadera estaba entumida por completo, si no estoy mal esa primera vuelta la di en cerca de 16 minutos, lo cual me hizo sufrir de mas al sacar mis cuentas, a ese paso terminaría la carrera con 1:04 min, lo que implicaría que me saliera del rango que me había propuesto, por lo que no me quedo de otra que acelerar el paso, puesto que no había ya mas zancada.
Segunda vuelta y aquello parecía el tianguis de Santa Tere, infinidad de atletas de ida y vuelta, un tumulto de corredores que incluso tenían el tiempo de aventar a otros que les estorbaran, 15 minutos esta segunda vuelta y las porras desde el barandal de parte de mi familia, no me dejaban decaer, así que agache la cabeza, apreté los dientes y aceleré un poco mas.





El calor era insufrible, el suelo ardía y las constantes remojadas con vasos de agua hicieron que el pie se ampollara de inmediato, ya no solo había que lidiar con todo lo anterior, sino que ahora la pisada izquierda ardía y con cada paso quemaba un poco más; pero no había tiempo para detenerse y poner un calcetín, o para abrochar mejor las cintas, puesto que traía un maldito nudo ciego, rechine un tanto más los dientes y traté de ignorar el dolor, apoyándome en la cantidad de buena vibra de parte del respetable que estaba ahí sufriendo incluso mas que nosotros bajo los rayos de aquel endiablado sol.
Llegó la última vuelta, el GU del kilómetro 30 de la bici ya se había absorbido por completo y no había mas reservas de nada, era solo mi alma, mi espíritu y mi gordura contra esos últimos 2.5 km. la pista se veía un poco mas despejada, así que por un momento cerré los ojos y corrí tan rápido como pude, ignore el dolor, el ardor y el calor del momento, un aire caliente quemaba la garganta y un vaso de agua con hielo agravaba la situación, de hecho en vez de tomarlos terminaba por echármelos encima, fueron 10 quizá 15 los vasos con hielo que me esparcí en todo el cuerpo, espalda baja, muslos, nalgas, cabeza, pantorrillas y apenas el agua escurría por la piel se secaba al instante, como aquel desierto de verano que espera ansiosamente la caía de la mas mínima gota para absorberla de inmediato, así mi cuerpo absorbía el vital líquido como fuera.
Últimos 50 metros, el locutor anuncia el nombre de aquellos que cruzan la meta, acelero a punto de sprint, bueno que ridiculez, ¿sprint? digamos que lo mas rápido que pude, mi 100% para ese entonces, alcanzo 3 o 4 corredores más y cruzo la meta casi trotando, con el rostro visiblemente agotado y un par de lágrimas sinceras de alegría, de entusiasmo, y aunque muy solitario bajo ese arco de meta, sabía que había gente detrás de mí esperando escuchar noticias, esperando saber algo de mi carrera, de mi pequeña pero vigorosa participación en esta mi primer fecha del serial nacional de Triatlón.




2:46 minutos fue el tiempo que registró mi Timex y mi chip, dentro de lo que había pronosticado, sin embargo lo más hermoso fue saber que se puede dar más, que puedo bajarle 4 o 5 minutos a la natación y que puedo bajarle otros 5 a la carrera, esto sin duda me dejaría mas cerca de una participación decorosa, y no por que esta no lo haya sido, mi conciencia descansa en paz sabiente que se hizo todo lo que se pudo de la mejor manera posible, que no me guarde nada para mañana, que no deje nada para después y que con un mucho más de preparación las cosas puede salir mucho mejor.



Gracias a mi familia entera, amigos y personas que no han vacilado en dar un tip, un cosejo, donar un artículo o dar aliento desinteresadamente, por todos ellos y por todo lo que viene, doy gracias a la vida por estar donde estoy.



Gracias por leer, nos vemos en la próxima.